Cada día nuestra conciencia nos invita a aprovechar al máximo los alimentos y a no desperdiciar nada. No hablamos de usar el aceite de la freidora una y otra vez… Estamos hablando de hacer unas riquísimas croquetas de pollo aprovechando lo que nos ha sobrado de los banquetes de navidad por ejemplo.
Después de una fiesta o una gran cena en casa, es común que nos queden sobras. Un poco de esto, otro poco de aquello, se van acumulando excedentes en la nevera.
Muchas veces no sabemos que uso darles. Por eso, para ayudarte a decidir, te traemos una receta de esas que llaman «aprovechadoras».
Vamos a preparar unas croquetas de pollo exquisitas.
Las croquetas de pollo, es algo que gusta a todo el mundo ¿Conoces a alguien que no le gusten unas buenas croquetas de pollo «como las de la abuela»?
Y además, es un plato para todos los públicos, ya seas grande o pequeño, carnívoro o herbívoro, las croquetas son perfectas para una noche de tapas, para una cena familiar e incluso para una cena en el sofá viendo una serie o una película en casa.
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Ingredientes
Los ingredientes que vais a utilizar para esta receta de croquetas los debéis separar en tres grupos: Lo necesario para hacer la bechamel, luego el relleno y por último el rebozado.
Salsa bechamel
- 60g de harina
- 1/2 litro de leche
- 50 g mantequilla o margarina
Relleno de pollo
- 125g de Pollo (asado, cocido o frito)
- Perejil fresco (al gusto)
- 1/2 Cebolla
- Pimienta negra (una pizca)
- Sal (al gusto)
- Nuez moscada (una pizca)
Para rebozar y freír
- 2 huevos batido
- 25g Harina de trigo
- 50g de pan rallado
- Aceite de oliva o girasol
Como hacer croquetas de pollo: Preparación
Picamos la cebolla en cuadritos muy pequeños y la sofreímos, con un chorrito de aceite, en una sartén a fuego medio.
¿Cuándo está lista la cebolla? Cuando veáis que está transparente.
Corta el pollo en trozos, también podéis desmecharlo, y lo agregáis a la sartén con la cebolla.
Agrega sal y pimienta al gusto. El toque especial, pero, podéis darlo con una pizca de nuez moscada.
Sofríe durante unos 10 minutos. Retirar del fuego y reservar. ¡No lavéis la sartén todavía!
En una olla profunda, hierve la leche. Una vez rompa a hervir, retírala del fuego y resérvala. Si se le crea nata, elimínala antes de usarla en el próximo paso.
Usando la misma sartén donde preparaste el pollo, agrega la mantequilla o margarina. Remueve hasta que se derrita.
Cuando esté completamente derretida, agrega la harina. Recuerda cernirla, es decir, pasarla por un colador para evitar la formación de grumos.
Cocina la mantequilla y la harina durante 3 o 4 minutos.

Luego, poco a poco, agrega la leche. No dejes de remover. Poco a poco verás que va espesando la bechamel.
Retírala del fuego cuando tenga la consistencia que deseas en la bechamel.
Ahora une el pollo sofrito con cebolla y la bechamel. Vierte esta mezcla en un cuenco grande y poco profundo.
Tapa con papel film y guárdalo en la nevera. El papel film es importante ya que así evitáis que se resquebraje la masa.
Entre tres y cuatro horas después de estar en la nevera, la mezcla tendrá la consistencia necesaria para hacer las croquetas.

Con la ayuda de dos cucharas o con vuestras manos, toma una porción de masa y dale la forma característica de croquetas.
Conforme vayas formando las croquetas, pásalas por huevo batido, pan rallado y colócalas en una bandeja.
Ahora tienes todo listo y llegó el momento de freír.

En una sartén profunda, agrega abundante aceite y prende el fuego.
Por grupos, como normalmente lo haces, vas friendo las croquetas. Al tener un color dorado apetitoso, sácalas de la sartén y colócalas en un plato con papel absorbente.
Déjalas reposar un poco y sírvelas calientes, aunque también se pueden comer frías!
Se pueden acompañar con la salsa de vuestra preferencia. Por ejemplo, en casa las devoramos con salsa tártara.
Trucos y consejos para croquetas insuperables
Aunque la receta de croquetas de pollo es sencilla, aquí os damos unos trucos para que la calidad siempre sea superior.
Justo en el momento de cocinar la harina y la mantequilla que uses para la salsa bechamel, necesitas completar el proceso durante 3 o 4 minutos. Así evitarás el sabor a harina cruda que muchas veces invade el sabor de la salsa.
Asegúrate que el aceite esté caliente, muy caliente antes de comenzar a freír las croquetas. Así aseguras que no absorban aceite y queden crujientes.
¿Aceite de oliva o de girasol? Este tema da para escribir todo un blog. Sin embargo, recomendamos el aceite de oliva para freír las croquetas. Es más saludable y le da un gusto exquisito.
Ahora vamos con un pequeño truco. Si deseas potenciar el sabor de tus croquetas agrégale jamón o queso, ¡o ambos a la mezcla de bechamel y pollo.
Después de que domines la técnica de hacer croquetas, investiga en la preparación de croquetas de pescado, mariscos, champiñones, patatas, las posibilidades son realmente infinitas.
Espero que te haya gustado esta receta y aunque parece un poco complicada, es una muy buena forma de aprovechar el pollo que nos ha sobrado de otros platos.