Cómo hacer gambas🦐a la plancha [Receta fácil]

Hay momentos en la vida que son únicos para mí.

Por ejemplo, son mágicos los minutos que puedo pasar dentro de un mercado.

Hace unas semanas tuve la oportunidad de visitar uno de mis favoritos: Mercado de San Miguel, Madrid.

Son 100 años de historia encurtiendo la experiencia culinaria española. Frutas, carnes, pescados, mariscos, cereales, todo lo que necesitas para cocinar está ahí.

Haces amigos, puedes comprar las cosas increíblemente frescas, los sabores son perfectos, todo eso es sinónimo de un mercado para mí.

Estando en San Miguel me encontré con unas gambas. Tenían muy buena pinta, con solo mirarlas provocaba cocinarlas.

Existen múltiples preparaciones de este crustáceo, gambas al ajillo, gambas rebozadas, hasta tortilla de gambas se puede hacer.

Todas son riquísimas y todas tienen muchos seguidores.

Como había quedado con unos amigos y quedamos que les visitaría en su casa, decidí hacerles un plato sorpresa.

Compré un kilo de gambas grandes y muy frescas. Tenía todo para sorprenderlos con una receta exquisita y muy fácil de hacer: Gambas a la plancha.

Cómo hacer unas buenas gambas a la plancha

buenas gambas a la plancha

Lo primero que quiero recordarte es la importancia de elegir un producto de calidad.

Cómpralas del tamaño que desees, pero siempre frescas.

Las gambas congeladas se pueden utilizar para esta receta, pero siempre es mejor utilizar productos frescos.

Los sabores y olores serán inmejorables.

Ingredientes

Para cocinar unas gambas solo necesitas:

  • Gambas
  • Zumo de limón
  • Sal gorda
  • Aceite de oliva

Preparación

Gambas cocida

Es bueno aclarar para esta preparación no será necesario limpiar las gambas, se cocinarán intactas.

Sin embargo, si quieres que el consumo sea más sencillo, puedes hacer una limpieza previa. Deja la cabeza y la cola del marisco.

Independientemente de cómo los quieras comer, es importante que los laves. Eso le quitará todo rastro de arena que pueda traer.

Una vez definas si las gambas van con conchas o peladas, coloca una sartén sobre la cocina.

Agrega un poco de aceite de oliva. Justo lo necesario para ver una pequeña película de aceite en la superficie de cocción.

Incorpora las gambas y colócales un pequeño puñado de sal gruesa.

Después de 2 o 3 minutos de cocción, voltea las gambas.

La finalización del plato será entre 1 a 2 minutos después de la primera volteada de las gambas.

Saca las gambas de la plancha, emplata y llévalas a la mesa acompañadas con unas rodajas de limón.

Trucos y consejos

Gambas a la plancha perfectas

Sencilla receta ¿Verdad?

Pues eso no le resta importancia a contar con unos buenos tips para asegurarse de cocinar gambas a la plancha y que siempre queden perfectas.

  • Aunque te lo dijimos arriba, insistimos: Compra calidad y obtendrás calidad. Existen gambas rojas, blancas, carabinero y muchas otras, no importa cual escojas, solo importa que estén frescas.
  • Para evitar una cocción de forma no deseada, algunos aconsejan “pintar” -con ayuda de una brocha- con aceite de oliva a todas las gambas.
  • Al cocinar gambas debes atenderlas en todo momento. Cuando el color es rojo intenso, es momento de sacarlas de la plancha. No te pases de cocción o arruinarás la textura de la gamba. Bastan 2 a 3 minutos, como máximo, para tenerlas listas para comer.
  • Un secreto de chef es agregarle un chorrito de vino blanco a las gambas durante su cocción. Así aumentarás su sabor.
  • Otro truco es rociarlas con un poco de zumo de limón al momento de servirlas. Le dará un toque extraordinario.

Y hasta aquí esta sencilla receta sobre como hacer gambas a la plancha.

Supongo que ya te habrás dado cuenta que el secreto de este plato es la calidad de las gambas, ya que hacerlas es realmente sencillo. ¿Conoces alguna otra manera de hacerlas? ¿Tienes algún otro tip? Déjanoslo en los comentarios!

🐚Mejillones al Vapor | Receta [Fácil y Rápida]

Cocinar este plato es tan difícil como hacer una cubeta de hielo.

Lo único que necesita de tu atención es la limpieza. El resto, será coser y cantar.

Los mejillones son los moluscos más consumidos en el mundo. Destacan por su alto contenido de vitaminas A, B1 y B2, así como calcio, hierro, yodo y fósforo.

Todas las grasas que aportan son del tipo Omega 3, por ende, ayudan a regular el colesterol.

Por si esto fuera poco, es un ingrediente que aporta muchísimo sabor a cualquier receta donde se les invite.

Veamos paso a paso para hacer los mejores mejillones al vapor.

Ingredientes

  • 1 kg de mejillones
  • Ajo
  • Limón
  • Pimienta en grano
  • Aceite de oliva

Cómo se preparan los mejillones al vapor

Cocción de mejillones

Como te he comentado, el único proceso tedioso es la limpieza de los mejillones.

Es una receta muy sencilla y fácil de hacer.

Limpiar mejillones

Mejillones sin limpiar

El primer paso es revisar que todas las conchas se encuentren en perfectas condiciones. Todos aquellos que estén abiertos o tengan partida la concha deben ser desechados.

Después, colócalos debajo del agua y con ayuda de un cuchillo, preferiblemente de hoja dura y puntiagudo, retira las barbas y lo más grande que esté adherido a la concha.

No es necesario quitarlo todo, aunque hay personas que así lo prefieren, ya que esos bichos también aportan sabor a las preparaciones con mejillones.

Lava bien el caparazón. Un aliado en esta tarea puede ser un cepillo pequeño.

Aunque estemos trabajando con una concha de aspecto duro, este proceso se debe hacer con cuidado para mantener intacto el mejillón.

Cocción de los mejillones

Mejillones al vapor

Durante el proceso de cocción, los mejillones drenarán toda el agua que almacenan en su interior. Por ello, para esta preparación utilizaremos poca agua.

En una cacerola con capacidad para albergar todos los mejillones, agrega un dedo de agua.

Añade 4 dientes de ajo aplastados y la mitad del limón.

Antes de tapar la cazuela, agrega un chorrito de aceite de oliva y granos de pimienta al gusto de los comensales.

Tapa la olla y coloca el fuego en intensidad media o alta.

Retíralo de la cocina cuando veas que los mejillones se han abierto. Eso quiere decir que están perfectamente cocidos.

El tiempo de cocción es de 6 a 10 minutos. Por dentro, verás que toman un color naranja intenso, característico de los mejillones al vapor.

Emplatado y presentación

Mejillones emplatados

Después de retirar la cazuela de la cocina, colaremos los mejillones para emplatar.

Puedes reservar el agua donde realizaste la la preparación para cualquier receta con pescado que tengas previsto cocinar en las próximas horas.

Para llevarlos a la mesa se puede utilizar la misma cacerola donde los cocinamos o colocarlos en una fuente limpia.

Siempre conviene dejarle un poco de agua, ese jugo tiene un sabor a mar que potencia la receta.

Los mejillones estarán tiernos con un delicado sabor a limón y ajo. Mojarlos y pasarlos por el caldo de su cocción, antes de comerlo, es llevarlo al siguiente nivel.

Los puedes acompañar con un vino tinto o vino blanco a temperatura ideal. Será inmejorable.

Consejos

Consejos para cocinar mejillones al vapor

El sitio ideal para comprar mejillones, sin duda alguna, son los mercados. Más frescos que ahí, solo en el mar.

Deben comprarse vivos y mantenerlos vivos hasta su cocción. Lo recomendable es comprarlos y cocinarlos el mismo día.

Sin embargo, si necesitas conservarlos, debes humedecer un paño con agua salada, cubrirlos y meterlos en la parte más baja de la nevera. No deben permanecer ahí por más de dos días.

Esta receta no lleva sal. El mejillón habita un ambiente salado. Toda la sal que necesita la aportará su propio jugo.

🏰La Historia de Cunit

Cunit, situado en la provincia de Tarragona, está lleno de historia en cada de uno de sus rincones. Pocos conocen los detalles de esta hermosa población de la Costa Dorada, por ello vamos a hacer una viaje a través del tiempo para saber más sobre la historia de Cunit.

Prehistoria en Cunit


Cuebas-de-San-Antoni

Se conocen pocos detalles de la época prehistórica en Cunit. En el año 2015 se realizaron unas excavaciones arqueológicas en las cuevas de Sant Antoni, en las que se encontraron restos de las civilizaciones que vivieron allí en el año 3700 a.C.
Los primeros pobladores de Cunit fueron los cosetanos, un pueblo íbero que vivían en cabañas rudimentarias hechas de materiales pocos duraderos. La cueva de Sant Antoni era utilizada como almacén, motivo por el que se encontraron diferentes objetos como jarras de almacenamiento, elementos de atuendos, collares etc.
Sorpresivamente también se encontraron restos de metal pertenecientes a joyas y complementos de armas. Este yacimiento es algo inusual en la prehistoria catalana, ya que el metal tuvo una introducción tardía.

Poco más se sabe de esta época prehistórica de Cunit, solo que eran pueblos nómadas que se movían a lo largo del año y tenían varios asentamientos dentro de un radio de 30 o 40 km.

Edad media en Cunit


Castillo-de-Cunit

Hasta el año 991 no encontramos ninguna referencia escrita de Cunit. En este primer documento se informaba que Cunit estaba bajo la jurisdicción del castillo de Cubelles, al cual perteneció en gran parte de la edad Media.
Entre los años 1131 y 1162, el conde Ramón Berenguer IV hace la donación del llamado castillo de Cunit al señor Dalmau de Cunit. De este castillo no queda ningún resto que pueda indicar su emplazamiento original.
Por tradición popular ha quedado el nombre de castillo a la casa solariega situada a la derecha de la riera, que conserva en su interior elementos arquitectónicos antiguos.
No obstante, el edificio está situado en un nivel más bajo que el pueblo, característica no nada habitual de los castillos que cumplían tradicionalmente una función defensiva.
El documento más notable que hace referencia a Cunit es la carta de población que otorga el rey Jaime I en 1274, al castillo, al pueblo de Cubelles y la población de Vilanova de Cubelles, que se transforman en villas reales.

La peste negra en Cunit


La-peste

En el siglo XV numerosos sucesos acaban casi por completo con los habitantes de Cunit, quedando casi despoblada. El primer problema conocido durante esta época es la epidemia de la peste negra, la cual arrasó a casi toda la población durante el final de siglo XIV y principios de siglo XV.
Por si no fuera poco, a finales del siglo XV las incursiones de los piratas dejaron a Cunit muy maltrecha, quedando con vida unas pocas familias.

Camino a nuestra época


En el año 1762 la iglesia de San Cristófol fue restaurada y ampliada, ya que el aumento de población fue considerable gracias a las familias de pescadores que llegaban sobre todo desde las Islas Baleares.

En el año 1805 Cunit se separó administrativamente de Cubelles y se consideró por primera vez un municipio independiente. Durante este mismo siglo, aumentó considerablemente la plantación de viñedos y la producción de vinos en el Baix Penedés, situando a Cunit como el mayor productor de la zona.

Siglo XX, el despegue de Cunit como destino turístico


El golpe franquista a la república en 1936 hizo que los pueblos costeros como Cunit tuvieran que protegerse con búnkeres, ya que temían recibir un ataque desde el mar vía Mallorca. Finalmente, fueron los ataques aéreos los que acabaron con la resistencia costera.

Del Búnker apenas quedó una pared en pie, aunque está en fase de reconstrucción como elemento del patrimonio histórico de Cunit. Los años de posguerra fueron difíciles y muchos de sus habitantes acudieron al contrabando de tabaco para poder sobrevivir.

Contrabando-de-tabaco

En los años 60 se inició el Boom inmobiliario de las segundas residencias en Cunit, convirtiéndolo en un lugar de veraneo y turismo. Durante los 80 la población siguió aumentando, pero fue en la década de los 90 cuando la población aumentó un 162 % llegando a los 12000 habitantes.

boom_inmobiliario

Hoy en día Cunit es un pueblo lleno de vida, sobre todo en verano ya que se ha convertido en el lugar ideal donde pasar la vacaciones junto a familiares y amigos. Sus playas, sus restaurantes y su gran clima hacen de Cunit un lugar maravilloso.

🍖Receta fácil de Croquetas de Jamón🍖 [Caseras]

Presentar como plato principal o aperitivo unas clásicas croquetas de jamón, es sinónimo de éxito pues este plato clásico y típico siempre nos hace chuparnos los dedos, porque además de ser riquísimas son bastante fáciles de hacer.

Antes de darte la receta de las croquetas de jamón me gustaría que tengas en cuenta algunos datos curiosos sobre las croquetas. Lo primero es que las croquetas a pesar de ser tan típicas en España no son originarias de aquí, son de origen francés, una creación que nació en 1816 cuando Antonie Cámere sorprendió al príncipe de Inglaterra y un Archiduque de Rusia con el plato croquettes à la royale.

Croquetas-de-jamon-francesas

Otro dato curioso es que las croquetas tienen su día especial, pues el 16 de enero se celebrar el día internacional de las croquetas. Aunque, a decir verdad, no se necesita de un día especial para prepararlas, con lo buenas que están, cualquier día se puede celebrar el día internacional de la croqueta…

 

Ingredientes


Para preparar croquetas de jamón para 6 personas (entre 25 y 30 croquetas) necesitaremos:

  • 100 gr de mantequilla.
  • 80 gr de harina.
  • 1 lt de leche.
  • Una cebolla grande.
  • Un diente de ajo.
  • Una pizca de sal.
  • Pizca de nuez moscada.
  • Entre 2 a 3 huevos (depende del tamaño) para el rebozado.
  • 200 gr de jamón serrano (puedes utilizar la misma cantidad de jamón ibérico si lo prefieres).
  • 100 gramos de harina.
  • Pan rallado (puedes utilizar el que más gustes, pero con el pan rallado grueso queda más crujiente).
  • Aceite para freír (de preferencia el de girasol o vegetal, pero el aceite de oliva, también funciona).

 

Como se preparan las Croquetas de Jamón


croquetas

 

Primero se debe preparar la bechamel

  1. Picar previamente en cuadritos la cebolla, el ajo y en cuadros no tan pequeños el jamón.
  2. En una cazuela poner a derretir la mantequilla a fuego medio junto con la cebolla y el ajo y rehogarlo durante unos 4 o 5 min hasta que esté completamente derretida la mantequilla.
  3. Una vez que esté líquida la mantequilla se aparta la cazuela del fuego, se le vierte la harina y se revuelve rápidamente para evitar que la mezcla quede grumosa.
  4. Se vuelve a poner la cazuela en el fuego, pero esta vez a fuego bajo, se añade un poco de leche y se sigue mezclando. Una vez integrado, sigues agregando la leche, removiendo y mezclando para evitar los grumos y que se pegue en el fondo (recuerda tener el fuego bajo).
  5. Añadir la pizca de sal junto con la nuez moscada y el jamón serrano previamente picado.
  6. Seguir removiendo por unos 10 minutos aproximadamente la mezcla para evitar que queden grumos.
  7. Aparta la bechamel del fuego y viértela en un recipiente, luego cubre el recipiente con papel film y deja que la bechamel que se enfríe a temperatura ambiente para luego meterla en la nevera (la bechamel se puede preparar el día anterior o esperar hasta que esté fría )

Croquetas de jamón fáciles de hacer

Lo segundo, y la parte divertida, es comenzar a armar las croquetas con tus manos, tradicionalmente se hacen redondas u ovaladas, pero puedes ponerte creativo y hacerlas como quieras.

  1. Batir los huevos
  2. Colocar en una plato llano el pan rallado y en otro plato llano la harina
  3. Darle forma a la bechamel con una cuchara, enharinarla, luego pasarla por huevos y luego por el pan rallado.
  4. Añadir en una cazuela o sartén abundante aceite y dejar calentar.
  5. Una vez caliente el aceite comienza a freír las croquetas.
  6. Sacarlas una vez que estén doradas, retirarlas de la cazuela y ponerlas a escurrir en un plato con papel de cocina para que absorba la mayor parte del aceite.

Trucos y consejos


El truco de unas buenas croquetas de jamón es hacer una buena bechamel. Aquí es donde desempolvamos los consejos de la abuela, y la mía siempre me recomendaba que para la salsa bechamel es mejor tibiar la leche o dejarla a temperatura ambiente, pero no verterla fría para evitar los grumos y nunca dejar de remover una vez que se agrega la harina, para así obtener la bechamel perfecta.

Créeme que te sentirás como un chef profesional cuando prepares las croquetas de jamón   y como un rey cuando te las estés comiendo.

Como hacer Calamares a la Romana🦑: Receta rápida y sencilla

Por razones de trabajo, hace unas semanas tuve la oportunidad de volver a Barcelona.

Ir a la capital de Cataluña siempre me genera emoción. Es una ciudad hermosa y vibrante. Esta vez había algo más para emocionarme, hacía mucho tiempo que no iba a visitarla en pleno verano.

Me encantó la sensación de caminar por La Rambla sin guantes ni chaqueta.

Después de una tarde de trabajo, los compañeros de la oficina me invitaron a La Boquería, se conoce popularmente como el mercado de San José, un lugar de visita obligada si vas a Barcelona.

El plan era claro y preciso: Noche de tapas por Barcelona.

Hay un sello distintivo de una buena tanda de tapas: Calamares a la Romana o rebozados.

Apenas este plato llega a la mesa, todas las manos saltan a hacerse con el suyo.

Es que, entre copa y copa, la textura crujiente de este plato típico del mediterráneo, nos regala una experiencia culinaria única.

¿Por qué? Primero el rebozado, crujiente por fuera y esponjoso por dentro. La textura característica del calamar y su sabor único. En tercer lugar, la combinación que resulta al ponerle un chorro de limón, sin duda una perfecta explosión de sabores.

Hoy te traemos una receta sencilla, pero con la potencia necesaria para que incluyas este plato en tus imprescindibles de tapas caseras.

Sorprende a tus amigos o familiares con una receta única y exquisita, que le suele gustar a todo el mundo.

Calamar fresco

Ingredientes para hacer Calamares a La Romana (para 4 personas)


  • 500 gr de calamar fresco
  • 100 gr de harina de trigo
  • 100 ml de leche
  • 1 huevo
  • Sal y pimienta al gusto
  • Aceite para freír
  • Laurel en hojas (Opcional)

Como preparar Calamares la Romana ¡Manos a la obra!


Coge los calamares frescos, mételos debajo del chorro de agua corriente para eliminar todo residuo de arena que pueda tener.

Córtalos en aros y colócalos sobre papel absorbente para secar toda el agua.

Calamares en rodajas

Separa la yema y clara del huevo. Agrega la yema a la harina de trigo y comienza a mezclar mientras agregas, poco a poco, la leche: no dejes de remover la mezcla durante este proceso, así evitarás que se formen grumos.

Bate la clara del huevo a punto de nieve. Una vez alcances el punto deseado, agrega la mezcla de harina y mézclalas con movimientos envolventes.

Recuerda agregar sal al gusto.

En una sartén honda, calienta el aceite. Controla la llama para que no se queme.

Solo falta freírlas y disfrutarlas.

Toma, uno a uno, los aros de calamar, colócalo dentro de la mezcla de harina y ponlos en la sartén.

Después de un par de vueltas, obtendrás el color perfecto del rebozado.

Sácalos y colócalos sobre papel absorbente.

Sirve caliente con rodajas de limón. Aunque se pueden hacer también con mayonesa.

Variantes 


¿No puedes comer huevo? ¡Igual puedes disfrutar de esta exquisitez!

El procedimiento es igual, solo cambia la receta de la mezcla del rebozado.

Mezcla 125 ml de agua y 125 ml de leche, polvo para hornear y la harina de trigo. Recuerda incorporar la harina mientras continuas moviendo tu batidora.

Esta mezcla debe tener una consistencia similar a la mezcla para realizar tortitas. Si no encuentras ese punto, agrega poco a poco agua o leche.

varianes-de-calamares-a-la-romana-5

Trucos y consejos


Cuando compres el calamar asegúrate que este fresco. Puedes pedir que te lo preparen para hacerlos a la Romana. Te los entregarán listos para rebozar y freír.

Si eres de los que les gusta hacer cada paso, el grosor de los aros de calamar son a tu gusto, pero recuerda que son tapas. Deben ser fáciles y rápidas de comer.

Si deseas incrementar aún más el sabor de tus calamares, puedes hacer una marinada de limón con una hoja de laurel. Después de cortar los aros, marínalos hasta que llegue el momento de freírlos.

Aunque comúnmente este plato se realiza con aros de calamares, también puedes picar los calamares en finas tiras. Quedarán como churros de calamar. Ésta es una variante que no afecta al sabor de la receta original.

Batir las claras a punto de nieve, como paso previo a agregarlas a la mezcla del rebozado, es la diferencia entre la alta cocina y la cocina regular. Es un paso opcional, pero te asegura un rebozado esponjoso.

Y hasta aquí nuestra receta de hoy. ¿Conoces alguna otra variante? ¿Qué te ha parecido la receta? ¡Déjanoslo en los comentarios!